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Easy words, easy concepts.

diumenge, 25 d’abril de 2010

Preguntándome...

Que sucede en esas situaciones en las que se termina definitivamente eso llamado: conversación. Como hay que reaccionar ante un echo como tal. Es tan incomodo encontrarte delante de una situación así.
Lo más curioso es que cuando uno toma algunas copitas de más eso se le pasa en seguida. Es curioso porque ayer estuve en una fiesta bastante divertida, donde lo más original fue sentarme en una silla y escuchar como dos amigos hablaban de física cuántica. Me gustó porque llegaron al extremo en que cada uno daba su teoría de relativización y también apareció algo de química en lo cual ya perdí bastante el hilo del tema en sí. Pero me refiero a que, ¿será pues verdad eso que se dice que el alcohol nos da la capacidad de descubrir que en el interior de nuestra mente recorren millones de preguntas y pensamientos que probablemente en un estado estable (sin haber consumido alcohol) no llegaríamos?¿O simplemente no tenemos otro trabajo en ese momento que pensar precisamente en eso, en lo que es y no es?

La verdad es que yo ahora mismo también estoy delirando un poco con ese tipo de preguntas pero... la cuestión está en si alguna vez alguien ha estudiado precisamente esto de lo que estoy hablando, y si es así, porqué puñetas a la gente no el interesa! Cuestionarse según qué cosas es muy divertido, aunque suene aburrido.

Bueno, nada más. Una ida de olla bastante surrealista.

dijous, 1 d’abril de 2010

Emociones

Increíble. No hay palabras para describir la presión que sentía en el estomago de forma constante. En más de una ocasión me repetí diciéndo que lo único que deseaba (desde el minuto 1) era un aparato para controlar el tiempo, para así poderlo pasar a cámara rápida.

Me parece que no dejé de gritar en todo el partido y durante la media parte no resistí las ganas de llorar. Porqué? Esa pregunta aún me la hago, pero me parece que a veces algunos nos afecta la presión más que a otros.

Lo peor fue esperar los primeros 10-15 minutos de la segunda parte en el interior del campo (sí, cuando nos metió dos goles ese tal Zlatan, sí ese que es tan bueno) pero más tarde subimos a ver terminar lo que ya aprecia la culminación del partido, hasta que apareció el joven Theo, quien no dudó un segundo en ponerse a correr como un guepardo y marcar ese tanto que nos dejó respirar nuevamente. Ese momento fue algo mágico, era como abrir una brecha para dejar pasar el aire, ese rayo de sol que se ve en un día nublado.

Aunque por cosas del destino o del propio fútbol, 3 jugadores no tendrán la posibilidad de jugar el partido de vuelta, ese penalti que marcó Cesc me dejó atónita y llorando desconsoladamente, probablemente por el hecho de dar más importancia a un simple partido del que tiene este en sí.

Me podrán juzgar por ello, pero hay minutos de ese día que no se pueden describir con palabras. Simplemente fue... mágico.